SEÑORES:
CATOLICOS EN GENERAL.
Ref: Camino
Neocatecumenal (experiencia).
“Lo que
tiene de Cristiano el Camino Neocatecumenal, no le pertenece es Patrimonio de la iglesia. Y lo que tiene de
original y particular no es Cristiano”.
Inicie
catequesis del camino Neocatecumenal el 21 de Abril de 1.997, hace ya 16 años,
inicialmente mi catequista fué Octavio Blanes; hombre adulto en la fe, con un
gran discernimiento y una postura profética que inquietaba o inquieta al más
escéptico de los bautizados o a los deseosos de abrir la ventana espiritual de
sus vidas. Español, profesional, bien hablado y admirable en su posición y
pasión por el Camino Neocatecumenal; itinerante para América latina, viudo,
amable y de buen trato a los hermanos.
Con
esta visión inicial entre a las mieles del Camino y del encuentro con nuestro
Señor Jesucristo, proyectando de mi vida un verdadero cambio a través de la
palabra, que fue haciendo eco en mi interior e intentando cada día abrir más
mis oídos para entrar en la escucha de la palabra, con la firme esperanza de
que el Señor hiciera viva su palabra en mis acontecimientos. Soy un hombre
mayor de 50 años inicie al camino a la edad de 42 años y no como dicen los
hermanos (nací hace 42 años), después de pasar por una vida llena de altibajos
tanto materiales como espirituales, de joven fui educado en escuela pública,
huérfano de padre a los 4 años de edad, por fallecimiento de mi padre en un
“absurdo” accidente de tránsito (más adelante explicaré porqué absurdo entre
comillas). De la escuela pública a la educación media en Colegio de la
comunidad de los Salecianos (Colegio Champagnat, de los Hermanos Maristas) y
los últimos años del bachillerato en colegio oficial del estado (Colegio Santa
Librada). Conocí todo tipo de amigos de diferentes clases sociales, culturales
y económicas. En la infancia participé de la comunidad eclesial de mi parroquia
San Vicente de Paul (Cali, Colombia) allí fui acólito por un par de años de manera
desinteresada y con el orgullo de sentirme servidor de la Iglesia a corta edad
(9 años) era un tiempo especial cuando descubría el amor de Dios hacia mí, con
la alegría de aquella primera comunión y mi grupo de amiguitos en una fiestica
fantástica y emocionante.
Mi
madre una espectacular creyente, viuda a los 42 años, fiel a su familia y a su
credo, no se derrumbó por la viudez y a cargo de sus 8 hijos (el mayor de 17
años hasta el menor de 7 meses) supo con la ayuda de Dios y sus escasos
recursos académicos, educar y sacar adelante a todos sus hijos. Gracias al
Señor que nuestro padre había sido un fiel Católico, exitoso en los negocios y
dejó una buena herencia que sirvió para el gran reto de mamá en la educación y
formación de sus 8 hijos; sin tener que buscar ni por dinero ni por compañía,
ningún segundo esposo, viuda y sola vivió 50 años más hasta la edad de 92 años.
El legado más importante para mamá fue la transmisión de la fe Católica como
ella la conocía, así es que todos los hijos fuimos bautizados, confirmados y
casados por el culto Católico y aún permanecemos en el.
Como
les había dicho inicie el camino hace 16 años, cuando intentando un
acercamiento más profundo a la palabra viva que es Cristo Jesús y cansado de
practicar la religiosidad natural transmitida por mi madre, busqué en varios grupos
Cristianos reactivar mi fe, pero fue inútil, y de regreso, inconforme, de un
culto Cristiano al que me habían invitado sentí la necesidad urgente de visitar
mi parroquia y bajo un intenso aguacero, junto con mi esposa entramos al
templo, El Divino Niño de mi ciudad, Cali, Colombia. Al final de la Eucaristía
apareció providencialmente en el ambón el señor Octavio Blanes, el catequista
que con mucha sabiduría y don de Dios nos invitó a la catequesis del camino
Neocatecumenal, estuve muy atento y quede convencido y motivado para hacer este
itinerario de conversión.
Como
nos ha pasado a todos los primeros meses son una verdadera luna de miel, el
compartir con otros hermanos desconocidos entre si pero que con el tiempo
íbamos exponiendo nuestra vida en la comunidad y nos dábamos a conocer más que
en nuestras propias familias, fue una experiencia emocionante e inolvidable.
Mas adelante vivimos el primer escrutinio, muy impactante por el anuncio y la
catequesis de los bienes, después el Shemá, paso muy estético y de un gran
valor espiritual, y posteriormente el primer 2º escrutinio, el cual no pase o
mejor no pasamos mi esposa y yo, las razones solo los catequistas las saben,
quizá mi fe era fría todavía y estaba inmaduro para el paso siguiente, o tal
vez la venta de mi pulsera de oro, que tanto protegía y cuidaba como mi más
grande tesoro, y recibir un pago mínimo comparado con su costo real, pago que
luego entregaría a los pobres, no fue suficiente para asimilar esa parábola del
joven rico Sin embargo mi ánimo no bajo y continué con el itinerario pasando a
otra comunidad.
Transcurrieron
más de 2 años en los cuales ingresé a la Universidad Católica con el ánimo de
estudiar Filosofía y Ciencias Religiosas, cursé 4 semestres y cuando iba a
ingresar al 5º semestre, por razones institucionales, me fue negada la ½ beca
que tenía en la U. desde el 1er semestre, por buenas notas, con un promedio por
encima de 4.5 puntos sobre 5, inexplicablemente el rector me informó que las
becas habían quedado suspendidas y no pude continuar dado que mi hija estaba ya
en los primeros semestres de Universidad en la San Buenaventura y el
presupuesto no alcanzaba para los dos, decidí retirarme de la Unicatólica y dos
meses después nos tocó el segundo 2º escrutinio, con el mismo catequista
Octavio, con su equipo y el padre Agustín. Dudaba en ir a este escrutinio y me
embargaba una duda en cuanto a la veracidad del camino y si valía la pena
seguir en ese paso, pero ya era mucho lo que había recibido de palabra y mi
vida empezaba a transformarse, ya no era un borracho como antes, cambié de
amistades, el Señor me estaba enderezando la vida, deje algunos ídolos como el
futbol, el dinero pasó a un segundo plano; aunque continuaba con la batalla
contra la carne. Aun así, decidí asistir al escrutinio, después de hablar con
Guillermo, un hermano de otra comunidad, y con el párroco Pbro. Alvaro Franky
quien es el representante y responsable en la Arquidiocesis para el Camino
Neocatecumenal.
Como
dije decidí arriesgar en la verdad y en mi matrimonio, y junto con mi esposa
estuve en todo el escrutinio, pase como digo yo al sanedrín o tribunal
escatológico y fui escrutado sin pena ni gloria, contando los cambios que había
hecho el Señor en mi vida y también la venta de mis dos pares de botas texanas
una de ellas de piel de serpiente; además de ropa de feria que eran mis
atuendos favoritos en fiestas y carnavales y casi toda la ropa convencional,
quedando con unas pocas mudas, todo por unos pocos pesos y dándolo a los
pobres. Pero en el escrutinio a mi esposa, no pude soportar la presión que
hacía sobre mi alma, mi espíritu y mi corazón un antiguo pecado de infidelidad
o adulterio, una aventura que había tenido guardada y escondida con la cual el
demonio me tenía engañado, fue algo momentáneo que no trascendió a nada y
ocurrió en los primeros meses de inicio en el Camino, precisamente esta
realidad me hizo reflexionar y me aleje de la persona que me seducía a
continuar en el pecado, fue una aventura material de unos pocos días, 2 o 3
encuentros, hace más de 15 años y nunca volvió a ocurrir algo así en mi vida.
Todo este pecado ya lo había puesto en manos del Señor, a través de los actos
penitenciales y ante el Sr. Obispo coadyutor de mi ciudad, con la debida
absolución, pero me entristecía el recuerdo y mi alma no podía descansar, al
punto que días antes del escrutinio en la pascua, pude hablar con el hermano
Guillermo de la 2ª comunidad y con el padre Alvaro, el párroco, quien me
manifestó que si me sentía capaz de asumir el riesgo y confiaba en el poder de
Dios, que aprovechara el escrutinio que se avecinaba y pidiera perdón a mi
esposa. Precisamente eso hice, cuando el
catequista terminaba de escrutar a mi esposa y me pidió que me levantara que si
tenía algo que decir, aproveche y dije así: “lo que voy a decir no había tenido el valor de decirlo a solas ni en
muchos años, pero hoy me apoyo en esta comunidad y delante de estos catequistas
quiero pedirle perdón a mi esposa, por la infidelidad que tuve hace muchos
años”. Sentí que la vida se me
partió en dos, como si se hubiera rasgado el velo, era Cristo mismo que hacía
posible este acontecimiento, que como es apenas lógico mi esposa no pudo
soportar, mucho menos comprender y la herida moral que recibió fue tan grave
que Salió del recinto maldiciéndome y renegando de la vida, todo fue un caos,
el catequista le alcanzo a preguntar a Diana, mi esposa, que si quería pasar el
escrutinio, pero ella le dijo que no, y él le manifestó que mirara bien que
quizá tenía un pecado igual o mayor que el mío, ella rabiando de soberbia se
retiró. Terminada esta reunión me fui a casa y esa noche fue fatal, Diana
estaba encolerizada, rompió con una piedra los vidrios de mi carro y luego me
amenazó de muerte con un cuchillo en su mano, yo le dije tirado en un sofá “no ensucies tus manos con esta porquería de
hombre que he sido yo”.
Se
imaginaran que después de todo esto, de su terapia psicológica y demás, Diana
no quiso volver al camino. Todavía me pregunto si fui necio al causar tanto
dolor, o quizá tonto que haya solicitado ese perdón, o no fue la forma, en fin
así lo quiso el Señor, lo cierto es que aunque continuamos juntos, no he
sentido el perdón y como lo dijo ella “ni
en la tumba te perdonare”. Mi vida
se tornó agridulce, pero continué en el camino con el grupo de hermanos que no
pasamos y fuimos a otra comunidad.
Siempre
expuse mi vida en la comunidad, y me gustaba reemplazar a los salmistas cuando
no asistían o necesitaban apoyo, con mi guitarra y mi voz de tarro como lo
llegaron a decir algunos hermanos, otros me animaban a ensayar para mejorar, a
unos les gustaba mi tono y me defendían y varios decían que no hiciera los
cantos; así mismo pasaba con las catequesis de los temas, las oraciones,
peticiones, moniciones, giros de experiencias y demás, a algunos les gustaba y
decían que podía ser un buen catequista a otros les incomodaba y me criticaban
de forma no fraternal, así lo sentía pero no me rendía.
En
el año 2.012, se nos anunció el segundo escrutinio para esta comunidad, 3º
segundo escrutinio para mí y los hermanos que veníamos de atrás, estuve
pendiente, invite a mi esposa, en algún momento dijo que iría pero a la hora de
arrancar, no quiso aduciendo que ella no había vuelto a caminar, en síntesis me
toco ir solo. El equipo de catequistas era otro, el padre Hugo, Costarricense,
la Sra. Magdaly, Colombiana, el padre José, Español, y un seminarista Italiano.
El anuncio del escrutinio nos lo hicieron como en Septiembre, para realizarlo a
finales de Noviembre, y llegó la hora de la convivencia, se nos recordó el
tiempo de la ciega, de la puerta estrecha y del cierre de la puerta. Traté de
participar con la mejor disposición posible en solitario esto me entristecía
más aún teniendo en cuenta que antes de ir a convivencia, conformaba un equipo
que llevábamos el tema de “David y el Reino”, solo nos faltó la convivencia de
final de tema, pero a cambio tuvimos la convivencia de escrutinio, y luego lo
de siempre, el menú de la encuesta sobre “las tentaciones” del pan, de la
historia y de los ídolos. Les comentaré lo más relevante de mis respuestas, sin
faltarle al secreto Arcano: a las seguridades; que cambiaron de
dirección estando en el camino dije: “seguridad
en mi juventud ya no porque han pasado los años y me estoy envejeciendo, ya mi
cuerpo no es el mismo , ni mi presencia física es fresca y esbelta, ya aparecen
las dolencias y mi trabajo físico no rinde igual (esto lo evidencié después de
la convivencia de transmisión o de inicio de curso del 2.010 “los novísimos”).
Seguridad en el trabajo, tampoco porque perdí mi trabajo hace 2 años y no he
vuelto a tener un empleo estable, así mismo el dinero ha ido perdiendo
prioridad en mi vida (no se puede servir a dos señores a Dios y al dinero).
Seguridad en mi esposa, la perdí por mi confesión de pecado de infidelidad en
el pasado segundo escrutinio, arriesgando perder el matrimonio por sacar a la
luz de la verdad, que es Cristo Jesús, este pecado y pedir el perdón” .
En
la historia; “no
aceptaba que mi padre hubiese fallecido cuando yo tenía solo 4 años de edad, en
un “absurdo” accidente de tránsito. No aceptaba el tipo de educación que impartió
mi hermano mayor de 19 años, siendo huérfanos de padre, a mis seis años de edad
me amarraba de los pies con una cadena atada a una reja. No aceptaba no haber
hecho una carrera profesional cuando joven por estar en las locuras de la
marihuana y el licor. No aceptaba la pelea que tuve con mi mejor amigo a los 19
años de edad, por tratar de ayudarle a obtener su libreta militar con un
intermediario, quien le cobró un dinero; ya
a mi me había hecho el favor, pero con
mi amigo no le salieron las cosas bien, y me tildó de ladrón y me empezó
a buscar pleitos físicos, al cabo de un año y tres agresiones físicas, la
última terminó en una grave lesión personal que le causé con navaja y le
incapacitó por perdida parcial de oído, a su vez yo recibí herida de bala en
una pierna sin consecuencias mayores, por esto escape de Cali y me radique en
Venezuela 7 años aproximadamente. No aceptaba no haberme podido casar joven con
mi esposa por lo anterior. Y finalmente no aceptaba mi infidelidad o adulterio
en los inicios de mi caminar”.
Durante el camino pude
ver como cambiaron estos acontecimientos; la pelea que tuve con mi mejor amigo,
a los pocos meses de iniciar el camino me encontré con el agredido y nos
pudimos saludar de mano y preguntarnos por nuestras familias, el reconoció ser
el causante de la pelea. En el matrimonio con mi esposa, la que de joven era mi
novia, se realizó ya mayores después de mi fuga a Venezuela, aunque durante
este tiempo ella se casó con otro señor, a mi regreso decidió separarse y
solicitar la nulidad de ese matrimonio. Posteriormente nos casamos ya teníamos
unión libre y una hija. En el estudio, empecé a los 46 años de edad a estudiar
Filosofía y Ciencias Religiosas, pero a mitad de carrera me tocó interrumpir
mis estudios por las razones antes expuestas, además en el segundo 2º escrutinio
Octavio el catequista, me mostró
claramente que este estudio no era necesario para ganar la vida eterna. Final y
principalmente en el adulterio, el Señor me permitió revelarlo en el segundo 2º
escrutinio; esta es la mayor victoria de Cristo en mi vida “ fue como si se
rasgase un velo, como el de la película de Mel Gibson, La Pasión de Cristo”.
A
los ídolos dije: “son, el sexo, la
pornografía, el futbol, el dinero, el culto al cuerpo, la casa, los
hijos, el carro, los bienes o tesoros, la televisión y el licor”. De los
cuales los subrayados eran mi esclavitud, y de ellos el Señor me ayudó a
cambiar durante el camino; En el futbol, porque desde que cambiamos la
celebración de palabra para los días miércoles, no me volví a interesar por ver
los partidos ni seguir de cerca mi equipo preferido, teniendo acción como socio
de esa institución, no he querido volver y me encuentro inactivo”. En el sexo ha sido una gran victoria de
Jesucristo en mi vida, desde que encontré la palabra Romanos 7, 24: (pobre
de mí, quien me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte) desde ese momento he podido soportar con
humildad el desprecio de mi esposa por el acto conyugal. En los bienes el Señor
permitió que arriesgara, y vendiera la pulsera de oro antes del primer 2º.
Escrutinio, y las botas texanas con la ropa antes del segundo 2º. Escrutinio,
otros bienes fueron robados (el resto de joyas, la cámara fotográfica), la casa
donde vivo con mi esposa y nuestra hija, que construimos juntos está escriturada a nombre de la hija; otra
casa que construimos con aporte de ambos, nos sirvió de renta para terminar de
pagar los estudios de la hija (Hoy abogada) después de esto me dijo mi esposa
que la renta sería de ella y la tomó para sí, otros derechos herenciales que aún
tenía, unos los transferí a mi hija y otro está en liquidación, precisamente la
próxima semana puede que se venda la propiedad y siendo lo único que poseo,
espero que el Señor me ilumine que debo hacer. En esto de los bienes y el dinero
he podido experimentar que Jesucristo ha vencido desde la catequesis que
escuche en la convivencia de inicio de curso en el año 2.010, que hablaba de la
vejez la enfermedad y la muerte; y la presencia ante el tribunal de Cristo”. Hasta aquí el resumen, aunque hay otros
acontecimientos, pero como les dije cité los más notorios y en secreto Arcano,
porque no contaré absolutamente nada de lo que dijeron los catequistas,
quienes, les recuerdo, era un equipo nuevo, y no visitaron nunca la comunidad;
solo para el Shemá y el Segundo escrutinio.
Pues
bien queridos lectores ahora si les cuento porqué me decidí a hacer este
relato, sucedió que durante la convivencia de este último escrutinio, tuve una
primera gran preocupación, estaba ayudando a preparar la asamblea, es decir las
sillas, y al terminar se me acercó el padre José, el Español y me dijo así:
“Roberto, quítate esa camándula de tu cuello, eso no te queda, un buen
Cristiano no necesita de eso” aunque le obedecí por respeto, me molestaba la
insinuación, pero más aún me confundió como un sacerdote de nuestra iglesia
Católica, me invitaba o mejor me ordenaba tal cosa, y me ofendía al saber que
era regalo de mi hija y lo llevaba por muchos años conmigo. Pues en mi
reflexión y oración de esa noche lo volví a mi cuello y aún lo tengo colgado.
Otra
preocupación que ya había tenido en los otros escrutinios, pero ahora mas
pronunciada, fue la rudeza y falta de caridad para con algunos hermanos en el
trato por parte de los catequistas, ya se sabía de esto en otras comunidades.
Pero lo verdaderamente sorprendente y de mayúsculo debate en mi pensamiento, es
como a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia (D.S.I.) se puede concebir
que al final del escrutinio, mencionen a seis hermanos que quedan por fuera del
Camino hoy y por siempre, Yo, el primero. Solo hasta ese día después de 15
largos años, me daba cuenta que también podíamos ser excluidos de este
itinerario, que tristeza embargaba mi alma, no tanto por mí sino por los otros
cinco hermanos; terminé diciendo, “tengo
la alegría de sentirme libre, pero siento el dolor ajeno de los excluidos” y desde ese tiempo no hago otra cosa que
salmodiar el salmo 42-43 Como la cierva,
(“y cuando yo recuerdo, el alma se me llena de tristeza, como marchaba en
medio de un pueblo en fiesta, porque te abates alma mia, porque tu gimes dentro
de mí?...Espera en Dios, espera en Dios, que volverás a alabarlo”.
Amigos,
les transmití con la mayor veracidad posible, una gran realidad, a mí solo me
quedan incógnitas: ¿será que el Camino Neocatecumenal está hecho de seres
perfectos o de santos?, o será que el único camino a la santidad es el
Neocatecumenal? Cuantos santos de nuestra Iglesia han sido Neocatecumenos? Si
de verdad es un camino de conversión y un itinerario de fe, ¿saben los catequistas
cuando es el día y la hora de nuestro encuentro con Jesucristo?. Aunque hay
otras vías, itinerarios, movimientos, acciones, grupos, apostolados y demás, en
la Iglesia Católica laical, ¿será posible que en ellos, excluyan a los hermanos
que comulgan la misma fe, sin faltar al cánon?, es decir, puede la Iglesia de
Cristo Jesús ser excluyente? (excepto las faltas graves al cánon, o sea las
causales de excomunión)?. Porque estamos hablando del Camino Neocatecumenal
dentro de la Iglesia Católica, y en el ámbito laical, no de Comunidad Religiosa
ni consagrada.
¿O
será que falta ajustar o rectificar ciertas normas hechas por hombres? .
entiendo la catequesis de “la Ciega de las Naciones” la de “la puerta estrecha
que se cierra”, la del “árbol que no da fruto”, sé por experiencia propia que
todos los arboles no dan fruto al mismo tiempo. Además de que vale cercenar el
itinerario de fe de un pobre espíritu, que al final en su pobreza tomará la
decisión voluntaria de retirarse?. (como ocurre a diario).
Hermanos,
amigos, lectores; cualquiera que sea tu apoyo, tu altura o tu avance en la fe,
no te acuestes en ella para desdibujar el panorama que aquí les bosquejo. Es
verdad que el Camino Neocatecumenal ha llegado a millones de personas de
diferentes países, pueblos, razas, culturas, etc. Y que da buenos frutos, por
ejemplo: las comunidades en misión, las familias itinerantes, los jóvenes
levantados a los seminarios, las hermanas jóvenes decididas por el servicio o
la clausura en conventos, los seminarios, la Domus Galilei. Los matrimonios reconstruidos, la abstención
de los alcohólicos, la regeneración de drogadictos, la conciliación de los
enemigos, la retractación a la mentira, la quitada de los ídolos (estos últimos
frutos dados por misericordia de Dios) y en fin un sinnúmero de bienes para la
sociedad. La belleza del culto, la pertenencia de la Eucaristía, la verdad del
acto penitencial, el profundo sentido de la pasión, muerte y resurrección de
Cristo Jesús, con las hermosas ceremonias pertinentes y la gran pascua de
resurrección, y de seguro que Ustedes aportarían muchas otras cosas, igual o más
valiosas que estas que he descrito; tal vez las que el Señor ha hecho en tu
vida, que al final son los frutos más grandiosos y bondadosos, pues son los que
Dios ha dado a ti.
He
aquí el gran acertijo, ¿será que los excluidos nunca tuvieron nada de esto ni
lo tendrán? Pues bien, invito al Camino, a sus equipos de Catequistas, a sus
itinerantes del mundo entero, a su fundador o iniciador Kiko Arguello (de quien
dije en la asamblea de escucha de la
sinfonía “el sufrimiento de los inocentes” delante de unos 500 hermanos, y por
el micrófono cedido por el padre Hugo, quien anunció mi exclusión, dije así: “esta sinfonía es el llanto de Cristo a
través de la inspiración de Kiko por el dolor de los inocentes” . Y repito,
con todo respeto, invito a Kiko y a su equipo gestor, para que hagan una pausa
en el caminar y revisen, que tan equivocado puedo estar, y si es así que Dios
me perdone este texto, y si no, moderar o corregir algunos parámetros, que aun
los santos se equivocaron alguna vez, y se levantaron para la gloria de Dios.
Pero antes no tiren las ovejas descarriadas a la boca del león rugiente, miren
que no todos tenemos la capacidad de resarcir el duro golpe de sentirse por
fuera de un itinerario Católico de fe, y de recurrir a otros modos
catequísticos, mas cuando han pasado muchos años en un mismo caminar, les
recuerdo que ni los hermanos separados o esperados, excluyen a sus fieles o
miembros de células, grupos, comuniones, asambleas o como quieran llamarse,
solo por faltas civiles punibles. Que pasará ahora con la “oveja perdida”? será que el Camino Neocatecumenal la abandona
a voluntad del extraviado que la mayoría de veces termina peor que como inició
la catequesis, dudando de Dios y de los que están al servicio de la catequesis,
es hora de reflexionar realmente si se sigue un camino en las raíces de la
Iglesia, ya en el siglo XXI, pues a este ritmo terminaremos en la hoguera.
Respetuosamente
y para terminar, me dirijo a la jerarquía de nuestra iglesia Católica, a los
Sacerdotes, Presbíteros, Párrocos, Obispos, Arzobispos, Cardenales,
Nuncios Apostólicos, equipos del Dicasterio, Obreros de Dios en el Vaticano, y
al mismo Sumo Pontífice, humilde siervo de Dios, apóstol de la humanidad, el
Exelentisimo Sr. Jorge Mario Bergoglio, Papa Francisco (“el último ha de ser el
primero”). ¿Quién de Ustedes abandonaría una oveja extraviada?
Con
muchísimo respeto y reverencia, ruego a Dios y pido a Ustedes, que revisen esta
parte, que duele con un dolor ajeno. Con mucha humildad alguien tiene que
decirlo, y si la respuesta es que el Camino Neocatecumenal solo se entiende a
través de la fe y no de la razón; pues ni por lo uno ni por lo otro se puede
entender la exclusión de hermanos de un itinerario de fe en un mismo credo, o
terminaremos aceptando por manipulación de la fe, toda duda teológica
Cristiana.
Si
de verdad la Iglesia, que en su sabiduría ha dado aprobación a los estatutos
del Camino Neocatecumenal, vela por sus feligreses vengan de donde vengan, pues
ya es hora que corrija como buena madre, posiciones probablemente equivocadas
de este itinerario de iniciación Cristiana, de lo contrario estaríamos
aceptando vinculaciones sectarias a nuestra iglesia Católica.
Nuevamente
pido disculpas y perdón a Dios y a Ustedes, si mi apreciación, observación o
relatoría “Experiencia catecumenal”.
Es invalida y salida del verdadero sentido de común unidad o comunidad, pues de
lo contrario seguiré pensando como el sacerdote que escribió el párrafo con que
inicié este escrito “Lo que tiene de Cristiano el Camino Neocatecumenal, no le
pertenece, es patrimonio de la Iglesia y lo que tiene de original y particular
no es Cristiano”. Rezad por mí.
Mil
gracias por su atención y valioso tiempo.
Humilde
Servidor
ROBERTO FRANCO
VILLEGAS.
C. C. No. 16.592.153
Cali. Col.
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